Posted on 27 Ene in Destacado, Revista Palabras

La mejor manera que encontré para explicar la importancia y el significado del trabajo voluntario fue a través de mi propia experiencia durante mis años en INVEDIN.

Siempre tuve la inquietud de participar en actividades donde se buscara un bien colectivo, y a medida que fui madurando y viendo la realidad de nuestro país entendí que si cada persona trabaja comprometida con su comunidad —y no sólo buscando su beneficio personal— las ganancias serían mucho mayores.

Voluntariado no es solamente trabajar para una ONG, es también asumir desde los puestos de trabajo un rol protagónico, siempre tomando en cuenta el beneficio  moral y ético de los empleados.

No podemos ser indiferentes ante las tragedias o problemas de nuestros hermanos. Sería imperdonable no pensar en el impacto del trabajo que realizamos y ser un espectador más, que sólo ve desde afuera las dificultades  y no trata de aportar para conseguir un cambio. Además, es importante y necesario para el ser humano sentirse socialmente útil. Ése es el compromiso.

Ahora bien, ¿Por qué se deben involucrar las familias en nuestra labor social? Una de las mayores gratificaciones de ser voluntaria es ver como se genera un efecto multiplicador. Cada vez que veo a mi esposo, hijos y amigos participando y comprometidos con sus semejantes, siento que la misión se está cumpliendo y que sí se puede lograr.

Lo único que nos llevaremos con nosotros el día que Dios nos llame son las acciones que realizamos:

Le diste de comer al hambriento

Le diste de beber al sediento

Le diste de vestir al desnudo

 

Esa es mi motivación, tratar de dejarles a mis hijos y nietos un mejor país de valores y no de riquezas

 

Patricia de Guevara

Voluntaria y Vicepresidenta de INVEDIN