Posted on 24 Mar in Destacado, Revista Palabras | 0 comments

Dra. Inés Omaña, Neuropediatra INVEDIN

El trastorno del espectro autista se refiere a un grupo de trastornos del desarrollo cerebral, que se caracteriza por fallas de socialización, comunicación y conductas particulares como juegos repetitivos y poco imaginativos. Se les denomina “espectro” porque afectan de manera distinta a cada persona, y su expresión puede ser desde leve hasta muy evidente, pero en todos los casos se manifiestan alteraciones o dificultades para la comunicación, conductas peculiares y sobre todo problemas en la interacción y de entendimiento de claves sociales.

Los TEA suelen aparecer antes de los 3 años de edad y duran toda la vida, los síntomas pueden mejorar con el tiempo sobre todo si reciben las terapias adecuadas. Con frecuencia las señales iniciales pueden ser trastornos del sueño, retardo en la adquisición de lenguaje (ausencia de palabras a los 18 meses) o que el niño no señale con el índice lo que quiere antes del año y medio de edad. Otros niños parecen desarrollarse normalmente hasta los 18-24 meses de edad cuando dejan de adquirir nuevas destrezas o pierden las que ya tenían, en especial lenguaje.

Las personas con TEA procesan la información en su cerebro de manera distinta a los demás porque existen variaciones en la formación y configuración microscópica de ciertas zonas del sistema nervioso central, y esto es lo que condiciona los síntomas característicos que a continuación se describen:

Fallas de socialización: se refiere a los problemas para entablar las interacciones sociales diarias, ya que lo hacen de forma inadecuada sin tomar en consideración la respuesta del interlocutor. El contacto visual es escaso y tienden a mirar y escuchar menos a la gente en su entorno o no siempre responder a otras personas. No buscan compartir su gusto por los juguetes o actividades.

En relación con la comunicación y uso de lenguaje son muy literales, y les resulta difícil identificar cuándo se trata de una broma o una expresión verdadera; de igual forma se les dificulta comprender el lenguaje corporal y los gestos de otras personas. Su tono de voz puede ser como el de las comiquitas y pueden hablar en 3º persona.

En relación a las conductas peculiares, con frecuencia los movimientos de los niños con el TEA son repetitivos y suelen tener intereses excesivamente enfocados, generalmente les atraen mucho los objetos en movimiento o partes de ellos, como las ruedas de un automóvil. Asimismo, pueden pasar largo tiempo alineando juguetes y se molestan mucho si se los cambian de sitio.

La causa de los trastornos del espectro autista no está del todo clara, pero se sabe que en el 80% de los casos tiene un origen genético, y ya se conoce con certeza que las vacunas no tienen relación con dichos trastornos.

En relación al tratamiento, consiste en enseñar al niño a desarrollar las destrezas en las que tiene fallas a través de terapias con personal entrenado y con experiencia en este tipo de trastorno. Hasta ahora no hay una medicación que resulte curativa, tampoco dietas o suplementos vitamínicos han mostrado suficiente evidencia científica que avalen su uso.

Cuando creemos que nuestro hijo tiene algún problema, es importante comentárselo a un especialista ya que entre más pronto se comiencen a tratar los síntomas, los aprendizajes y mejorías serán mucho más efectivos.