Posted on 4 Sep in Revista Palabras

Sección Controversias

Flor Elena Aznar de Ariztoy

Doctora Especialista

El Autismo es un trastorno del desarrollo que requiere un abordaje terapéutico especializado, que abarca aspectos psicodinámicos, biológicos y educativos. Muchas familias se han abocado al uso de nuevas terapias descubiertas a través de la Internet, de otros medios de comunicación o por reportes anecdóticos de otros padres.

Desafortunadamente, muchas de estas nuevas y muy publicitadas intervenciones tienen muy poco soporte científico y por el contrario perjudican a las familias (desde el punto de vista financiero y de tiempo) al crear falsas expectativas en curas milagrosas.

Algunos especialistas incluyen en el tratamiento para el autismo recomendaciones dietéticas,  lo cual crea gran expectativa en los padres, pero también genera controversia entre los profesionales que tratan a estos niños.

 Algunas hipótesis sobre tratamiento dietético

Se han descrito una serie de trastornos enzimáticos y errores innatos del metabolismo como la fenilcetonuria, asociados al autismo, que pueden ser tratados con dietas adaptadas o mediante suplementación con macro, micronutrientes o factores enzimáticos, previniéndose en estos casos la sintomatología autista.

Y es que algunos niños con este síndrome presentan un déficit de ciertos aminoácidos lo cual se ha planteado como una posible causa de este trastorno; sin embargo, para otros especialistas, esta carencia no sería la causa sino una consecuencia nutricional, producto del déficit de proteínas causado por una preferencia selectiva a determinado tipo de alimentos.

Se ha planteado también una hipótesis que relaciona a las alergias alimentarias con trastornos del desarrollo. Los niños autistas con alergias de tipo alimentario y niveles de anticuerpos IgG elevados se han visto favorecidos con dietas que excluyen los alimentos implicados en la alergia. Estas dietas deben ser indicadas y monitorizadas por un personal especializado.

También está la famosa dieta libre de gluten (que encuentra en el trigo, la cebada y el centeno)  y caseína (principal proteína de los lácteos), que se basa en la hipótesis de que algunos síntomas autistas son desencadenados por la acción de péptidos opioides que se forman por la descomposición incompleta de las comidas que contienen gluten y caseína. Un anormal aumento de la permeabilidad intestinal (asociado al autismo) permite el paso de los péptidos opioides a través de la membrana intestinal; estos pasan al torrente sanguíneo y atraviesan la barrera hematoencefálica llegando al cerebro y afectando el sistema opiáceo endógeno y la neurotransmisión con el sistema nervioso central, originando la sintomatología autista.

La dieta libre de gluten y caseína ha sido evaluada mediante estudios controlados con resultados contradictorios. Algunos estudios han demostrado una regresión de la sintomatología; sin embargo, otros reportan efectos colaterales negativos como desnutrición, ya que se trata de una dieta restrictiva con un repertorio limitado de alimentos a suministrar.

La investigación en autismo se ha incrementado en la última década y diariamente aparecen nuevos descubrimientos. Sin embargo, todavía se requieren nuevas investigaciones que corrijan las actuales limitaciones y que respondan a las múltiples preguntas formuladas por los padres, quienes siguen enfrentando continuos desafíos al tratar de determinar qué es lo mejor para sus hijos y para la familia en general.